Foncebadón: esto debes saber!

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Nuestro restaurante La Taberna de Gaia está en Foncebadón. Fuimos los primeros que apostamos por este mágico pueblo de la provincia de León tras quedar despoblado, hace ya más de 20 años. Hoy ha resurgido de sus cenizas, gracias al Camino de Santiago, y si estás peregrinando a Santiago (y si no también) aquí te contamos todo lo que debes saber a 2020.

✅ De Astorga a Foncebadón

Si estás haciendo el Camino de Santiago en muchas guías la etapa 23 aparece de Astorga a Foncebadón, de 26 kilómetros. Es factible realizarla, pero antes de que te lances, te contamos un poco sobre ella, porque quizá te venga mejor hacer de Astorga a Rabanal del Camino, algo más corta, 20 kilómetros (es el pueblo justo anterior y donde tenemos nuestra casa rural El Descanso de Gaia).

Escojas una opción u otra, nada más que salgas de Astorga, irás llaneando y pasando pueblos cada pocos quilómetros, todos ellos con más o menos establecimientos donde podrás avituallarte. Mención especial para Castrillo de los Polvazares, por donde podrás pasar si en vez de seguir el sendero del camino en sí mismo, desde Murias continuas por la carretera LE-142. Sumarás 1 kilómetro más aproximadamente pero merece la pena: es un pueblo típico maragato, muy bien conservado, y muy conocido porque en cualquiera de sus establecimientos se puede degustar el popular cocido maragato. Volver al camino es muy fácil, está bien indicado.

A partir de aquí ya empezarás a subir, poco a poco, pero de forma constante. El siguiente pueblo es Santa Catalina de Somoza, otro pequeñito, con un par de bares-restaurantes, y clara ascendencia jacobea; en tiempos albergó el hospital de la Virgen de las Candelas.

Seguido el camino discurre por un sendero paralelo a la carretera, con poca sombra, hasta llegar a el Ganso, a 13 kilómetros de Foncebadón, donde también hubo hospital para peregrinos y monasterio, del que no queda vestigio alguno en la actualidad. Es morada de una iglesia dedicada a Santiago; suele estar abierta al público, entra y contempla la talla del Apóstol del siglo XVI vestido de peregrino.

Y de aquí hasta Rabanal, donde la subida ya se hace algo más pronunciada y empieza a cambiar bastante el paisaje, con grandes pinares y robledales. Estás en los Montes de León, el gran Teleno se hará muy presente, la montaña más elevada de los mismos, y habrás pasado de los 800 metros de altitud de Astorga a los 1.150 metros de Rabanal.

➡️ ¿Paro en Rabanal o en Foncebadón?

Por nuestra experiencia de años tratando con peregrinos, aquí suele surgir la pregunta de si terminar la etapa en Rabanal o continuar hasta Foncebadón, y la respuesta es: principalmente depende de tu condición física.

De Rabanal a Foncebadón sólo hay 6 kilómetros más, pero son duros, subirás de golpe casi 300 metros, que después de 20 kilómetros se hacen más cuesta arriba. Si estás acostumbrado a caminar, no será para tanto, pero de lo contrario mejor para, descansa y empieza fresco la subida hasta la Cruz de Ferro al día siguiente (es un punto emblemático del camino, el más alto, justo antes de Foncebadón y a 1.500 metros de altura).

Otra cosa que debes tener en cuenta es que dependiendo de dónde termines, al día siguiente lo más lógica también es modificar la etapa: en el caso de finalizar en Rabanal, al día siguiente lo normal es hacer Rabanal-Molinaseca, y si escoges Foncebadón, la etapa suele ser Foncebadón-Ponferrada.

¿Diferencias de un pueblo y otro? A nivel servicios pocas (Rabanal cuenta con farmacia y Foncebadón no, del resto andan parejos; más adelante detallamos lo que hay en el segundo) y los dos tienen sus encantos. Rabanal es muy bonito, con la ermita del Cristo de Vera Cruz y la iglesia de la Asunción, del siglo XII, un referente del románico leonés y donde los monjes del Monasterio de San Salvador del Monte Irago celebran todos los días a las 19:30 horas misa para los peregrinos en canto gregoriano. Puedes descubrir todo lo que ofrece Rabanal del Camino aquí.

Por su lado Foncebadón es como viajar a otra época. Tiene mucha historia, muy ligada al Camino de Santiago (más adelante os contamos un poco de ella). Actualmente la mayoría de edificios siguen en el suelo, pero claramente ha resurgido desde casi desaparecer en los 60, y en pocos sitios respirarás tanta paz y tranquilidad. NOTA: si te pilla buen tiempo, no te pierdas el ocaso y el amanecer, son una pasada.

✅ Destinos Imprescindibles

✅ De Foncebadón a Ponferrada

Vamos a suponer que por H o por B finalmente te has decidido a terminar en Foncebadon. ¿Qué te espera al día siguiente? Pues una etapa muy chula, la 24 dependiendo de la guía, que puedes terminar en Ponferrada, 28 kilómetros, o acortarla y quedar en Molinaseca (ambas son muy buenas opciones).

En este caso nada más comenzar desde Foncebadón aún tendrás que subir, un par de kilómetros más o menos por senderos, y bum, llegarás a la mítica Cruz de Ferro, un sitio con mucha magia e historia que marca la frontera entre La Maragatería y El Bierzo.

De ahí, empieza el descenso, muy pronunciado en algunos tramos; para que te hagas una mejor idea, Ponferrada está a unos 500 metros de altitud, la Cruz a 1.500. Aunque es bajada, no te confíes, hay que tener cuidado y se hace duro, especialmente si llevas excesiva carga a la espalda (error típico de muchos peregrinos y que machaca las rodillas del caminante al tener que ir frenando su peso más el de la mochila durante tanto kilómetros).

La primera parada obligada tras la Cruz es Manjarín, muy pequeña aldea donde sólo queda el Albergue de Tomás, uno de los más auténticos de toda la ruta jacobea.

Entre Manjarín y la antigua base militar abandonada, distinguible por sus grandes antenas que hacen de referencia, arranca la auténtica bajada. Todo por camino, bastante pedregoso por momentos, hasta llegar a El Acebo, otro pequeño pueblo, este sí con más establecimientos que el anterior, muy bonito y donde es obligado visitar la escultura de piedra policromada dedicada a Santiago que guarda la ermita de San Miguel.

A trozos por carretera, a trozos por senda de tierra, continúa el Camino tras El Acebo, dejando a mano izquierda el desvío hacia Compludo y su preciosa Herrería (esta sí queda un poco a desmano para ir a visitarla, otros diez kilómetros, cinco de ida y cinco de vuelta), y de ahí a Riego de Ambrós; aquí puedes parar a beber algo de agua en la fuente de plaza de San Sebastián, donde también está la ermita de mismo nombre.

Y llega el momento de enfilar el último tramo, complicado a veces, pero muy bonito, ya metido en pleno Bierzo. Cuando menos te lo esperes, te darás de bruces con Molinaseca, un pueblo ya más grande y precioso, con piscina fluvial y muchas cosas que visitar (por eso muchos lo elijen como fin de etapa).

Si continúas, Ponferrada te quedará a unos 8 kilómetros, llaneando, y pasando antes por Campo (si te encuentras con ganas, visita la Iglesia de San Blas). De Ponferrada hablaremos en otro artículo detenidamente, porque lo merece: una ciudad pequeña, pero llena de encantos como su Castillo, iglesias y museos.

✅ Alojamientos y restaurantes en Foncebadón 2020

Comedor 1 de La Taberna de Gaia
Uno de los comedores de La Taberna de Gaia

Todos los albergues, hostales, hoteles y demás que te comentaremos seguido dan de comer, pero aquí vamos a barrer para casa, porque creemos en ello al 100%: no hay mejor restaurante en Foncebadón que La Taberna de Gaia.

No avalan 20 años de carrera, en los que hemos construido un espacio mágico para el puro disfrute de peregrinos y no peregrinos. Somos un restaurante medieval, donde cuidamos todos los detalles al máximo, desde los comedores que te transportarán a otro tiempo, hasta nuestra carta, con platos caseros contundentes, e incluso alguno específico para peregrinos, como la exitosa Hamburgaia (puedes ver todos los platos en el apartado de carta de esta web).

Aún no te hemos convencido? Pásate por el apartado del restaurante medieval donde podrás ver fotos de los citados comedores, de la súper terraza, el precioso entorno, los platos… es más, para convencerte del todo, te invitamos a que leas algunas de las cientos de opiniones positivas sobre La Taberna de Gaia publicadas a lo largo de los años en Google o en Facebook 😉

➡️ Albergues en Foncebadón

Tienes unos cuantos albergues para peregrinos en Foncebadón. Te aconsejamos que busques por internet un poco sobre cada uno y elijas por ti mismo:

ATENCIÓN: por causa del coronavirus no todos los albergues están abiertos y es más que recomendable reservar plaza antes de ir.
  • Albergue El Convento de Foncebadón, Foncebadón: 24 plazas en literas, 10€ litera – Abre de Abril a Octubre. Tel: 987 053 934
  • Albergue parroquial Domus Dei, Foncebadón: 18 plazas en literas, donativo – Abre de Abril a Octubre – Para información contactar con la gente de amigoscaminobierzo.org
  • Albergue de peregrinos Monte Irago, Foncebadón: 35 plazas en literas – 5€ litera – Abre de Abril a Octubre
  • Albergue La Cruz de Fierro, Foncebadón: 34 plazas en literas – 9,50€ litera – Abre de Abril a Octubre – Tel: 699 75 21 44
  • Albergue La Posada del Druida, Foncebadón – 20 plazas en literas – 10€ litera – Abre de Abril a Octubre – Tel: 987 05 39 28

➡️ Habitaciones en Foncebadón

Si en vez de albergue prefieres habitaciones, también hay varios hostales en el pueblo:

  • Hostal El Convento de Foncebadón, Foncebadón: de 39€ a 76€ la habitación con baño – Abierto de Abril a Octubre – Tel: 987 053 934
  • Hostal La Posada del Druida, Foncebadón: de 41€ a 76€ la habitación con baño – Abierto de Abril a Octubre – Tel: 987 05 39 28
  • Hostal El Trasgu de Foncebadón: de 39€ a 106€ la habitación con baño – Abierto de Abril a Octubre

➡️ Otros servicios en Foncebadón

Hablamos de un pequeño pueblo de montaña, que hasta hace pocos años estaba deshabitado, así que no esperes encontrar cajeros, talleres y demás. Tienes bares, restaurantes, hostales y un par de tiendas, más que suficiente para disfrutar de una gran experiencia.

✅ Ruta Cascada de la Fervencia

En los últimos años Foncebadón también ha empezado a sonar por la zona ya que desde el pueblo sale una ruta muy chula, la ruta de la Cascada de la Fervencia (efectivamente, el punto final es una pequeña cascada al fondo de un valle).

Recientemente, a la ruta digamos de siempre, se le ha unido una variante más corta, y ambas han sido reseñalizadas y trackeado los recorridos con GPS pudiendo consultarlas en wikiloc.

En nuestro artículo sobre la Cascada de la Fervencia te contamos todos los detalles.

✅ Foncebadón y la Cruz de Ferro

Como os hemos ido dejando caer a lo largo de este artículo, Foncebadón y la Cruz de Ferro son compañeros inseparables, por la poca distancia física que les separan, apenas 2 kilómetros.

Es un lugar muy importante del Camino de Santiago, rodeado de historia, leyendas y tradiciones, siendo la más conocida, y aún hoy en día muy viva, la de depositar una piedra a sus pies; concretamente los peregrinos traen pequeños guijarros desde sus lugares de origen (bueno, algunos lo cogen allí mismo), pujándolos durante todo el camino, para al llegar a la Cruz de Ferro depositarlo.

Antiguamente se hacia para, entre otras cosas, dar las gracias por haber llegado hasta allí de una pieza y pedir protección para el resto del Camino. Hoy las razones son múltiples: pedir para alguien, agradecer la experiencia, solicitar un deseo…

Sea como fuere, es un sitio muy especial. Pásate por nuestro artículo sobre la Cruz de Ferro para saber más.

✅ Foncebadón, un poco de historia

A lo largo de este tiempo de mantener en pie La Taberna de Gaia en Foncebadón no han sido pocas las veces que nos han preguntado por qué escogimos esa localización para el proyecto, especialmente durante los primeros años, en los que no había nada ni nadie y en invierno es un lugar realmente duro. La respuesta tiene todo de irracional: nos enganchó. O quizá no tanto, cuando uno empieza a conocer su historia.

Hay constancia de que en la localización hubo pobladores celtas, quienes más que seguro la eligieron por sentir en ella algo mágico, un sitio que les conectaba con la madre tierra, Gaia (de ahí nuestro nombre) y no es de extrañar: el entorno natural impacta, con vistas a toda la comarca de la Maragatería y predominando siempre el Teleno y los Montes de León, de los que el enclave forma parte (Foncebadón se considera puerto de montaña, el del Monte Irago, que es como se llama y lo corona la Cruz de Ferro).

Por cuestiones puramente esotéricas, o más pragmáticas, ya que el puerto de Foncebadón fue durante mucho tiempo el único paso entre Maragatería y Bierzo (o dicho de otra forma, entre la meseta castellana y Galicia), la realidad es que pasaron los siglos y el hombre siguió escogiendo una y otra vez el lugar.

Tras los celtas, los romanos, que al igual que los anteriores estaban convencidos de que Foncebadón y alrededores eran zona habitada por dioses, y tras esos los cristianos. Y aquí es donde empezamos a tener las primeras pruebas cien por cien testadas: en un documento datado en el 1.102 aparece Foncebadón como tal. En él se relata como el pueblo de Pedredo realiza una donación a Gaucelmo, una figura muy importante en la historia del Camino de Santiago que se afincó en la zona.

Concretamente se trataba de un monje hospitalero, que dedicó su vida al peregrino, y levantó en el pueblo un hospital para ellos, donde les curaba heridas y alma y les proporcionaba comida y cobijo (o directamente les salvaba la vida guiándoles entre las ventiscas de nieve a las que muchos no sobrevivieron). Es también a quien se le atribuye la cristianización de la Cruz de Ferro.

A medida que el Camino sigue floreciendo, también lo hace Foncebadón. Se levantan otros dos hospitales, el de la Magdalena y San Juan, se funda un convento de monjes eremitas, y entorno a todo este despliegue el núcleo de población crece. Tan importante llegó a ser Foncebadón, que el rey Alfonso VI le otorgó privilegios: sus pobladores estaban exentos de pagar tributos a la corona.

Los privilegios perduran hasta 1.815, cuando empieza el declive. Llega el progreso, de diversas formas, como la carretera del Manzanal y después la estación de trenes de Astorga. El Camino va decayendo, y también la actividad de los arrieros maragatos, que llevaban productos de la meseta a Galicia y a la inversa, dando lugar a grandes patrimonios de los que hoy quedan todavía muchos vestigios (por ejemplo en Rabanal, donde la ermita de San José, del XVIII y con un rico retablo mayor barroco, fue financiada completamente por uno de estos arrieros, José Calvo).

Y la despoblación se ceba, con todos los pueblos de la Maragetería, y en especial con Foncebadón, donde cuando sobre el año 2000 abrimos La Taberna de Gaia, sólo quedaban dos autóctonos, Angel y su madre María.

Por fortuna en los noventa, con el impulso de asociaciones de amigos del camino a la cabeza, como la de El Bierzo, que pusieron en marcha el Albergue Parroquial Domus Dei, y enamorados de estas tierras como nosotros, el Camino de Santiago y la población ha ido resurgiendo poco a poco, salvándola de su completa desaparición.

Créditos: Imagen 1

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