Cruz de Ferro, punto mágico del Camino de Santiago

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La Cruz de Ferro, también conocida como La Cruz de Hierro, Cruz do Ferro o Cruz de Fierro y situada entre las poblaciones de Foncebadón y Manjarín en la provincia de León, es uno de los puntos más emblemáticos del Camino de Santiago, lleno de simbología y rodeado de misterios (por tener no se tiene claro ni su origen exacto). La conocemos bien, por la cercanía que nos une con ella (nuestro restaurante medieval en Foncebadón está muy cerca) y esto es todo lo que debes saber sobre ella.

✅ ¿Qué es exactamente la Cruz de Ferro?

Vale, pero antes de nada, igual no sabes qué es exactamente la Cruz de Ferro. A diferencia de los otros diversos puntos importantes repartidos a lo largo del Camino de Santiago, en este caso no hablamos de un gran monumento (aunque como decíamos, su valor a nivel de simbología e historia sí es importante, como veremos más adelante en detalle).

Se trata de un gran montículo de piedras, o humilladero, que es como se conocen a estas formaciones diseminadas por el Camino de Santiago con alto valor simbólico, arrojadas por los miles de peregrinos que pasan durante el año en su peregrinación hacia Santiago de Compostela.

El montículo está coronado por un gran mástil de madera, de unos cinco metros de altura, y este a su vez por una sencilla cruz de hierro (que no es la original; esa se encuentra a buen recaudo en el Museo de los Caminos de Astorga).

Además, ya de origen mucho más reciente, en el enclave también hay una pequeña capilla dedica al apóstol Santiago y una fuente.

✅ Dónde está la Cruz de Hierro en el Camino de Santiago (y por qué)

Entorno de la Cruz de Ferro
Entorno de la Cruz de Ferro

La localización de la Cruz de Ferro, al igual que ocurría con el resto de humillaros (quedan muy pocos realmente vivos), no es una cuestión baladí.

Está justo entre dos comarcas de León, El Bierzo y la Maragatería, bien diferencias entre sí por costumbres y sobre todo por la flora y paisajes de una y otra. También es el punto donde divergen las dos cuencas de los dos ríos más importantes del noroeste de la península, la del Duero y la del Sil-Miño. Y aún más relevante: se trata del enclave más elevado que superan los peregrinos en todo el Camino de Santiago (uno 1.500 metros de altura) y marca el final del puerto de Foncebadón.

Por eso hoy la Cruz de Ferro sigue siendo relevante. Es un hito importante en la ruta jacobea de los peregrinos, un punto donde dejan atrás los cientos de duros kilómetros recorridos para llegar hasta ahí y donde arrancan el tramo final de la peregrinación. Para agradecerlo y a modo de ofrenda, depositan una piedra en el humilladero traída desde su lugar de origen.

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✅ Cruz de Fierro y tradición

Llegados a este punto, la primera duda lógica es de dónde nace esa tradición de depositar piedras en el alto del puerto de Foncebadón, para la que hay diversas posibles explicaciones.

Una de las más populares apunta que el origen es romano. Y es que sabemos que en el Imperio romano era habitual levantar altares a Mercurio, deidad de fronteras y caminos y por lo tanto muy asociada a los viajeros, en aquellos lugares de sus territorios «especiales» por diferentes razones; tratarse de una zona divisoria natural de dos territorios, por su gran dificultad para los caminantes… y el punto de la Cruz de Ferro los cumple todos (especialmente el de la dificultad, en aquellos tiempos cruzar un paso como el puerto de Foncebadón era jugarse la vida).

No sólo eso. Los romanos consideraban que en estas encrucijadas de caminos habitaban los espíritus de los muertos, y que como decíamos eran moradas de dioses, dioses que reclamaban las almas de los caminantes para calmar su ánimo. Así que el viajero, para zafarse de la ira de las deidades en forma de accidente o enfermedad, tenía que realizar una ofrenda a su paso por ellos, y aquí es donde llegan las piedras: el peregrino dejaba su piedra en el montón ya que estas eran consideradas ofrendas, tanto en la cultura romana como en otras repartidas a lo largo y ancho del mundo.

La otra posible explicación más conocida, y más prosaica, fija el inicio de la tradición en el a Edad Media. En ese periodo la piedra era un bien valioso, y la iglesia habría pedido ayuda a los peregrinos para reunir el preciado material y poder construir con él las iglesias y capillas del camino (incluida la Catedral de Santiago), dejando estos algunas en determinados puntos complejos de la travesía a modo de agradecimiento y protección.

Sea cual sea su origen, el hecho de dejar una piedra al pasar por el alto del puerto de Foncebadón se convirtió en una tradición sólida y duradera, tanto que no sólo la adoptaron los peregrinos: hay evidencia que durante los siglos XVIII y XIX, en los que el puerto seguía siendo el único paso de los montes de León entre Galicia y la provincia leonesa, los segadores gallegos que cada temporada iban a Castilla también dejaban su ofrenda en el enclave en forma de piedra.

Y así hasta nuestro días, en los que gracias a que el Camino de Santiago aún perdura, la Cruz de Ferro es el humilladero en uso más grande de Europa.

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✅ La Cruz de Ferro y Gaucelmo

Pero sigue habiendo otra duda obvia alrededor de la Cruz de Ferro, y es quién y por qué puso sobre el montículo de piedras un mástil de cinco metros con una cruz. En relación a esta cuestión sí hay más consenso, y todo apunta al eremita Gaucelmo.

Según toda la documentación disponible, allá por el siglo XI la Cruz de Ferro fue cristianizada por Gaucelmo, monje hospitalario que levantó un hospital para peregrinos en Foncebadón, y a quien se le atribuye la colación de la primera cruz con el mástil en el humillares.

El objetivo, aparte del puro hecho de reconvertir un símbolo pagano en cristiano, algo muy común, era también meramente práctico: proporcionar a los caminantes un punto de referencia que les permitiera no perderse al pasar por el puerto. Por que sí, en el alto de Foncebadón las nevadas gran parte del año eran muy frecuentes y fuertes (hoy mucho menos, pero nosotros hemos visto desaparecer varias veces cualquier señal de toda la carretera bajo la nieve, así que imaginad de aquella).

✅ Romería a la Cruz de Ferro

Actualmente la Cruz de Ferro no es sólo un símbolo con relevancia para los peregrinos de camino a Santiago. También se ha vuelto en un punto importante de la cultura popular de la comarca de la Maragatería y El Bierzo.

Son muchos los autóctonos que suben habitualmente hasta ella, y todos los 25 de julio de cada año, día de Santiago, se celebra una romería muy chula en el lugar: hay un desfile de pendones tradicionales, se saca en procesión una imagen del apóstol, acuden agrupaciones de gaiteros de Galicia y de baile maragato, también pulpeiros y puestos de artesanos…

En definitiva una fiesta religiosa-popular y de hermanamiento entre León y Galicia que se ha ido consolidando con los años y a la que es muy interesante asistir.

✅ Cruz de Ferro, cómo llegar

Así, por razones religiosas, de peregrinación, o de puro deleite del paraje en el se encuentra, una escapada hasta la Cruz de Ferro siempre merece la pena. Te dejamos con los datos básicos de como llegar y demás (es muy fácil), y también aprovechamos para pedir respeto; resulta que en los últimos tiempos se ha puesto de moda llevarse piedras del montículo. Por favor, no lo hagas, como hemos visto estarás en lugar de mucho valor simbólico y las piedras no son simple piedras, se trata de peticiones, sentimientos y plegarias de decenas de miles de personas.

➡️ Cómo llegar

Muy fácil. Desde Astorga o desde Ponferrada, coger la carretera LE-142 hasta llegar a lo alto del puerto. La cruz está al pie de la carretera, siendo el último pueblo si se sube por Ponferrada el de Manjarín y Foncebadón por el lado de Astorga.

Horarios: no hay horarios, es de acceso completamente libre sin ningún tipo de barrera o similar. La ermita sí está cerrada.

✅ El futuro de la Cruz de Ferro

Recibir durante el año tantos visitantes, peregrinos y no, tiene un precio: la zona se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Afortunadamente hace poco se ha anunciado un interesante proyecto que pretende no sólo rehabilitar el entorno sino convertir a la Cruz de Ferro en un punto de espiritualidad universal.

Para ello los trabajos se dividirán en dos fases. En la primera se protegerá el montículo de piedras generado por los peregrinos. Concretamente se levantará un pequeño muro perimetral de piedra alrededor de la cruz y se moverá unos dos metros el trazado de la carretera. También hay previsto tirar un adoquinado desde la carretera colindantes a la Cruz de Fierro.

También, y esto es muy interesante para los peregrinos, el muro se complementará con vegetación y una lámina de agua con diferentes profundidades, donde los romeros podrás refrescarse y descansar los pies en un banco. Por otro lado se instalará una pasarela flotante, que permite al peregrino depositar su piedra sin pisar todo el montículo (esto lo ha machacado especialmente).

En una segunda fase el objetivo es montar una zona ajardinada integrada en el pinar situado detrás de la ermita de Santiago, a su vez situada a los pies de la cruz, a modo de zona de descanso; y al otro lado de la carretera, crear una zona de aparcamientos mejorada, con zona de servicios que incluirá aseos y pequeño almacén.

Esperamos verlo pronto hecho realidad, y sin destrozar el encanto natural del enclave.

Créditos: Imagen 1Imagen 2


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